Los dueños de marcas como Prada, Nike y North Face están enfrascados en un exasperante juego de gato y ratón en su continua batalla contra la proliferación mundial de mercancía falsificada. Se quejan de que, justo cuando logran eliminar un vendedor de imitaciones, otro surge en su lugar.
Sin embargo, es cada vez mayor el número de las principales marcas que apuntan sus armas legales a blancos con direcciones establecidas y con mucho dinero: los dueños de centros comerciales. Esta llamada “estrategia-propietario” crece a nivel mundial, como parte de la guerra sin cuartel que los dueños de marcas libran contra los falsificadores. La falsificación de mercancía es un crimen que les cuesta a los dueños de marcas unos $600 mil millones al año y que ha crecido vertiginosamente casi 10,000 por ciento durante las pasadas dos décadas, según señala Nils Montan, presidente de la Coalición Internacional Contra la Falsificación en Washington.
La estrategia funciona así: Después de que un investigador contratado por una de las marcas encuentra mercancía falsificada en una tienda, el dueño de la marca registrada envía una notificación al centro comercial en la que amenaza con una costosa y reveladora demanda civil si no cesa de vender las imitaciones.
“Los dueños de marcas siempre están a la búsqueda de una estrategia de negociación”, dice Montan. “Ellos intentan escalar la cadena jerárquica del comercio hasta hallar a alguien con dirección fija, activos, un negocio que proteger y una reputación que cuidar”.
Este fenómeno de las notificaciones de cese y desista exige una respuesta cautelosa de los centros comerciales, dicen algunos expertos legales.
“Hemos comenzado a ver (esta situación) y hemos comenzado a recomendar que nuestros clientes dueños (de propiedades comerciales) tomen ciertas medidas para tratar de lidiar con el asunto”, indica Richard R. Goldberg, socio en la oficina de Filadelfia de Ballard Spahr Andrews & Ingersoll.
“La intención de las notificaciones es que el propietario no pueda argumentar que ‘No tenía conocimiento del asunto’ ”, dijo Larry Munn, presidente de la unidad de leyes de privacidad en la firma legal canadiense Clark Wilson- Vancouver, Canadá. “De cierto modo montan la batalla y derrumban, así, un recurso de defensa que pudieran usar propietarios. Los propietarios que reciban estas notificaciones tendrán que estar muy alertas”.
En la actualidad, no sólo hay un número mayor de marcas en litigio contra los dueños de inmuebles comerciales, sino que tienen mejor oportunidad de ganar la batalla en algunos países. Por ejemplo, en los Estados Unidos, un aluvión de decisiones jurídicas ha reforzado el concepto de que los dueños — ya sean operadores de mercados de pulgas, dueños de centros comerciales o hasta sitios de subastas en la Internet — pueden ser responsabilizados por la conducta ilegal de sus vendedores, dice Alison Arden Besunder, socio de Arent Fox, New York City.
Los abogados que representan marcas importantes en China también han entablado acción legal contra dueños de malls para obtener mayor protección para sus clientes. Algunos esfuerzos similares se llevan a cabo en Tailandia, Malasia, Filipinas, y en otros países. Esta unión de esfuerzos provocó que, en su edición invernal de 2007/2008, Managing Intellectual Property, una publicación para profesionales que trabajan con el tema de propiedad intelectual, llamara la “estrategia-propietaria” como “el nuevo frente en la guerra contra las imitaciones”.
Los dueños de marcas registradas están tras los propietarios comerciales en lugares ya conocidos por su largo historial de mercancía falsificada, tales como el Mercado de Seda en Beijing y la Calle Canal en la Ciudad de Nueva York. Sus investigadores privados también le echan su vistazo a los malls regionales convencionales y a los centros comerciales.
“Las falsificaciones se encuentran, mayormente, en los kioscos, de la gente que confecciona sombreros y que vende las cubiertas para los teléfonos celulares”, explica Vaughn Volpi, presidente de PICA Corp., una agencia de investigación en Columbus, Ohio, que trabaja con más de 50 marcas principales.
Entre otros minoristas conocidos por vender imitaciones, ya sea intencionalmente o no, están las pequeñas tiendas de familia que atraen clientes que, en su mayoría, provienen de países en desarrollo, además de tiendas todo a dólar, según los expertos. Pero en el mercado mundial de hoy, donde los falsificadores tienen acceso sin precedentes a la tecnología manufacturera y a las redes de distribución comercial, las imitaciones no se limitan a baratijas.
“Entré a una tienda de niños que vende mercancía relativamente cara y había artículos ilegales”, dijo Besunder. “Esto no se desglosa ni en términos de precio ni de segmento del mercado. Puede ser cualquier inquilino”.
Afortunadamente, dicen los abogados, los centros comerciales pueden tomar medidas sencillas para protegerse. En los Estados Unidos, por ejemplo, los dueños de marcas registradas tienen que probar, fuera de toda duda, que el propietario tenía pleno conocimiento de que en sus instalaciones se vendía mercancía falsificada y que, aun así, no actuó contra los inquilinos involucrados en el asunto.
“El solo hecho de que esta mercancía esté en su propiedad o en la tienda o el kiosco de algún inquilino, no lo hace legalmente responsable”, explica Goldberg. “Tiene que haber un nivel de conocimiento”. Por tal razón, cuando los propietarios de inmuebles reciben las notificaciones por parte de los dueños de marcas registradas, deben cooperar plenamente con el caso, según señalan los abogados. Pero Volpi dice que no todos lo hacen.
Algunos propietarios reaccionan a la defensiva “porque el hecho de que algo negativo ocurra en sus malls le pueda perjudicar el negocio”, señala Volpi. “Sin embargo, al fin y al cabo, la situación empeora si no cooperas”.
Los dueños de centros comerciales deben establecer políticas específicas que prohíban a sus inquilinos vender cualquier tipo de mercancía falsificada, y deben asegurarse de que sus inquilinos y gerentes de propiedad comprendan cabalmente que esas políticas se harán cumplir, dice Munn.
¿Qué sucedería con el propietario que opta por ignorar las notificaciones quizá porque la venta de imitaciones dentro de su propiedad está fuera de control? Aun una amplia póliza de seguros con cobertura de responsabilidad no puede garantizar que se cubran los costos por daños y los costes legales, dice Munn.
“Es un poco ingenuo decir simplemente, ‘Ah, tenemos seguro de responsabilidad así que si nos demandan, estamos cubiertos’ ”, dijo. “Tienes que ver las exclusiones contenidas en las pólizas… Las pólizas de seguro usualmente funcionan de tal manera que, si se trata de algo prevenible, no lo van a cubrir”.
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